Finalmente el Gobierno, y su ministerio de Hacienda, han aceptado volverse a mirar una realidad dramática y reconducir el IVA de las transacciones artísticas bajándolo del actual 21% al 10%, el mismo porcentaje – o similar- que está activo en otros países europeos como Alemania o Italia. Esta medida solamente afecta a las transacciones, compra y venta, de obras de arte exclusivamente, y los mayores beneficiados son, al margen obviamente de los compradores, las galerías y anticuarios, sobre todo aquellos que participando en ferias internacionales juegan con desventajas fiscales frente al resto de los comerciantes. Sin duda esta es la mejor noticia a unas pocas semanas de la apertura de ARCO, en febrero, un incentivo a acelerar un mercado que languidece al parecer sin muchas esperanzas. El sector de galerías y comerciantes de arte llevan reclamando esta bajada impositiva desde el origen de los tiempos y parece que finalmente se les hace caso, lo que no queda tan claro es el efecto real de esta medida como un primer paso para otras que ayuden a un sector cultura más amplio, como el editorial, y muy especialmente el del cine. Las ayudas a la cultura han sido, junto a los recortes en educación y sanidad (los tres pilares sociales del estado de bienestar)las que han sufrido no ya recortes sino amputaciones más dramáticas desde el inicio del gobierno del PP, propiciando el cierre de industrias culturales de todo tipo. La subida del IVA, la suspensión de compra de publicaciones para las bibliotecas públicas de todo el Estado y la falta absoluta de interés por el sector cultural ha propiciado el cierre de mas de 30 publicaciones especializadas durante los últimos meses y que el resto, las pocas que siguen abiertas, apenas puedan sobrevivir. No hay que olvidar que la cultura es uno de los motores económicos del Estado, por encima de la Agricultura por ejemplo, y de otros muchos sectores.