Aunque a menudo se relaciona el Impresionismo con autores como Degas, Renoir, Manet y Monet, existen otros artistas que, con el paso del tiempo, han ganado peso y prestigio dentro del movimiento. Es el caso de Gustave Caillebotte, uno de los creadores más originales, a pesar de ser más conocido por su faceta de coleccionista de arte y ser mecenas de otros pintores amigos que disponían de escasos recursos financieros. Ahora el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, en colaboración con el Musée des impressionnismes Giverny, acoge la antología Caillebotte, pintor y jardinero (del 19 de julio al 30 de octubre), comisariada por Marina Ferretti, y que presenta 65 obras procedentes de colecciones privadas y de museos internacionales como el Marmottan Monet de París, el Brooklyn Museum de Nueva York y la National Gallery of Art de Washington. El pintor francés pertenecía a la clase alta, algo que ayudó a desarrollar sus pasiones: la pintura, la navegación, la horticultura, el diseño de jardines y la fotografía. La principal aportación de Caillebotte al Impresionismo fue, sobre todo, en materia de composición, pues empleaba ángulos que no eran frecuentes y escenas recortadas con un estilo muy fotográfico. Sus primeras obras estaban repletas de vistas cenitales y perspectivas oblicuas, con una mirada diferente sobre la naturaleza y la ciudad moderna. Sus composiciones arriesgadas rompían con lo establecido hasta entonces.

Caillebotte fue de los pocos que no abusó los temas modernos tan recurridos como las estaciones de tren, los cafés o centros de ocio y se centró en los habitantes de la nueva ciudad parisina, que había resultado de la transformación urbana que la capital francesa sufrió entre 1852 y 1870. Su pintura fue, principalmente, al aire libre, con una fuerte presencia de jardines en sus obras, algo que propició también su amistad con Claude Monet, quien influyó en su interés por la horticultura. A partir de entonces, en sus cuadros aparecerían abundantes composiciones florales, sobre todo de especies que cultivaba. La exposición que puede verse en el Thyssen profundiza en este tema y en su amistad con Monet, a través de cuatro capítulos centrados en los lugares donde Caillebotte residió: El París de Haussmann: un universo mineral; Veranos en Yerres: 1861-1879; El Sena y los viajes a Normandía: 1880-1888 y Le Petit‐Gennevilliers: 1888-1894.

(Caillebotte, pintor y jardinero, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Desde el 19 de julio hasta el 30 de octubre de 2016)