Iñigo Royo (1962, San Sebastián) es uno de esos artistas ocultos que cada cierto tiempo asoma y nos sorprende. Aunque su principal ocupación es guionista y director de cine, Royo ha sido, y sigue siendo cíclicamente, un fotógrafo sorprendente. Siempre más interesado en los contenidos y las ideas que en formas un tanto canónicas, su trabajo no puede enmarcarse ni en tendencias ni en escuelas, caminando solitariamente entre sorprendido y sorprendente. Esta exposición en Artium es una nueva aparición de este artista inteligente, culto y diferente a casi todo lo que podamos estar acostumbrados. El hombre que ríe, un proyecto que según el propio artista oscila entre dos palabras: risa y barullo, sobre el que planea la sombra o el recuerdo de Luis Buñuel, y que explica de alguna forma con una cita del escritor Rafael Chirbes: «la vida humana es un derroche, en cuanto crees saber algo te mueres y los que vienen detrás vuelven a empezar de cero». En el aire de sus explicaciones nombres como Monterroso, Wagner y la necesidad de ir al grano, de centrarse, de explicar. Tal vez haya que ver la exposición para entender algo desde más cerca. En cualquier caso una buena ocasión para acercarse a uno de los artistas más sorprendentes del panorama vasco de hoy y desde hace unos cuantos años.

(Artium, Vitoria, desde el 16 de junio hasta el 1 de noviembre del 2016)