Hace sólo unos días se clausuraba El Griego de Toledo, exposición fundamental de este Año Greco en que se conmemora el IV centenario de la muerte del pintor; ahora llega al Museo del Prado El Greco y la pintura moderna. Las 107 obras de la muestra no pertenecen únicamente a El Prado sino que provienen también de museos como los de Múnich, Budapest, Chicago, Nueva York, Washington y otros.
Esta muestra trata la influencia del artista en el desarrollo de la pintura de los siglos XIX y XX, influencia que identifican en esta muestra en la obra de Manet, Cezanne, Picasso, Schiele, Gizcometti, Chagall, Saura o Zuloaga.
Patrocinada por la Fundación BBVA y comisariada por Javier Barón, la exposición rastrea, busca afinidades y compara, trazando una línea que va desde el pintor de origen griego hasta la época actual y que muestra la importancia que el redescubrimiento de la figura de este artista tuvo para el desarrollo de la pintura de los siglos XIX y XX.
Es quizás especialmente apropiado que sea El Prado el que organiza esta exposición, pues fue visitando este museo como creadores extranjeros como Manet y más adelante Francis Bacon o Diego Rivera entraron en contacto con la obra de El Greco. Entre las más conocidas sobresale La dama del armiño, que será reinterpretada tanto por Cézanne como por Giacometti. Asimismo, los retratos-homenaje a el Caballero de la mano en el pecho, como el de realizado por R. Pichot o el de Paul Alexander por Modigliani.
Una parte de la exposición está dedicada a Centroeuropa, donde gozó el pintor de gran prestigio; el grupo El Jinete Azul incluyó en su famoso Almanaque Der Blaue Reiter al San Juan Bautista. La preocupación de estos expresionistas por la mística construcción interior encontró en El Greco un referente y miembro de la familia vanguardista avant la lettre.
Y la genealogía continúa: Benton se interesa a comienzos del siglo pasado por el artista por vía de Zuloaga; Pollock, alumno de Benton, ensayará con ritmos figurativos y movimientos abstractos inspirados por él. Ya en los años 40 también intuimos a El Greco en expresionistas abstractos como Cl. Still, A. Gorky y De Kooning; siguiendo a Hadjinicolau, “la falta de simetría, la distorsión de las proporciones, las incongruentes libertades iconográficas, la negación del espacio, el trabajo directo sobre el lienzo con manchas de color” del cretense resuenan en la obra de estos artistas modernos.
Finalmente, en la muestra podemos ver también contexto histórico y la recepción de la obra de -digamos por una vez su nombre- Doménikos Theotokópoulos en distintas épocas gracias a la documentación en forma de monografías que se alterna con las obras en la exposición. Aprovechemos esta cita posiblemente irrepetible hasta dentro de otros 400 años. (Museo del Prado, Madrid. Exposición El Greco y la pintura moderna. Hasta el 5 de octubre).

Imagen: Amadeo Modigliani. Paul Alexander, 1913.