El Tribunal Supremo de Johannesburgo tiene estos días entre manos un caso poco habitual, decidir entre la libertad de expresión o entre el derecho a la intimidad del presidente del país. Todo empezó en la Goodman Gallery, galería sudafricana con sedes en Johannesburgo y Ciudad del Cabo que representa a artistas de renombre internacional como Ghada Amer, David Goldblatt, Kader Attia, Jodi Bieber o Candiec Breitz entre otros. Y es que la inauguración de la exposición Hail to the Thief II del artista Brett Murray, causó un gran revuelo en las altas instancias no sólo por su contenido crítico -apoyado en una imaginería y una estética deudora del totalitarismo soviético- y por sus referencias a la corrupción y el abuso de poder sudafricano; sino sobre todo por The Spear, una pintura en la que el Presidente sudafricano Jacob Zuma aparece representado, como si de Stalin o Lenin se tratara, con los genitales al aire. El desnudo sumado a la ironía del título (en castellano “la lanza”) han irritado al Gobierno hasta el punto de que la obra, vendida por unos 16.000 dólares antes de la inauguración, ha sufrido diversos ataques y agresiones e incluso, la galería, se ha visto obligada a cerrar temporalmente para preservar la seguridad de su staff y de los visitantes.

La galería ha anunciado que hará todo lo que esté en su mano para evitar que cierren su espacio ya que esto provocaría la pérdida de una de las principales galerías africanas, por no mencionar el hecho de coartar una opinión libre en un espacio privado y neutral.

Imagen: Brett Murray. The Spear, 2011. Cortesía de Goodman Gallery, Johannesburgo.