Las mujeres deformadas, sus cuerpos distorsionados y repulsivos son las imágenes más conocidas de la artista Marina Núñez (Palencia, 1966) Desde sus inicios en los noventa, ha expuesto en más de una treintena de centros y ahora la Sala Alcalá 31 agrupa sus proyectos más relevantes en una exposición: El fuego de la visión.

Un total de 56 obras repasan las principales ideas artísticas de Núñez: la reflexión sobre la mujer, su identidad y representación. Un discurso, el de género, que sobrevuela toda la trayectoria de la artista – Transgénicos (1990) La realidad y el deseo (1999) – con sus fotografías de mujeres enloquecidas, amputadas, incluso perversas.

A partir de los años noventa, Núñez ha reflexionado sobre las relaciones del ser humano con la tecnología y su implantación en el cuerpo humano, como cyborgs. Y de fondo, la fascinación que desde niña ha sentido por los atlas de anatomía. Una influencia que muestra en sus obras a través de los cánones de belleza distintos, a contracorriente y construido por el sistema patriarcal.

Con el título, la Sala Alcalá y comisariada por José Jiménez, pretende dotar de sentido lo que para Núñez significa el fuego, un elemento natural que representa las relaciones humanas, cambiantes, intensas o desaparecidas y por otro lado, la visión, el sentido a través del cual se capta la vida y el arte. En el mes de junio, esta exposición itinerará a ARTIUM, Vitoria.

Ha expuesto individualmente en: Espacio Uno del Reina Sofía (1997), La Gallera de la Comunidad Valenciana (1998), la Fundación Pilar y Joan Miró en Palma de Mallorca (2000), la Iglesia de Verónicas en Murcia (2001), el DA2 de Salamanca (2002), la Casa de América en Madrid (2004), el Instituto Cervantes en París (2006), La Panera en Lleida (2008), el MUSAC en León (2009), el Centre del Carme en Valencia (2010), la Sala Rekalde en Bilbao (2011) o el Patio Herreriano en Valladolid (2012).

(Marina Núñez, El fuego de la Visión, Sala Alcalá 31, Madrid. Del 17 de diciembre de 2015 al 27 de marzo de 2016)