Marta Mantecón Moreno

Si algo se ha visto alterado en los últimos tiempos y ha cambiado radicalmente es el concepto que manejamos de intimidad, de lo propio y de lo privado. Lo personal ha salido completamente del ámbito individual, y en ocasiones casi secreto, para convertirse en un acto de expresión colectiva. Desde las fotografías que se podían subir de manera instantánea al pionero Fotolog, pasando por las plataformas como los blogs que permiten todo tipo de narraciones; o la posibilidad de comunicar a cada instante nuestros “estados” o pensamientos vía Facebook y Twitter; y hasta las formas de relacionarse a través de sistemas de mensajería instantánea como los chats, el messenger o el exitoso WhatsApp.

Lo privado es lo público. Compartir lo personal, lo más íntimo. Un íntimo global, narcisista y exhibicionista que ha revolucionado todos los ámbitos: las “it girls” son las nuevas modelos que copan la red y las portadas de revistas; el twitter, el mejor aliado de las campañas políticas y, el Facebook, la herramienta de marketing más efectiva de una empresa.
La identidad se construye a golpe de teclado pero el arte, con la fotografía, el vídeo y, por qué no, la pintura (recordemos uno de los grandes género, el autorretrato) hace ya tiempo que sabía esto.

De la intersección de estas dos circunstancias, el arte como plataforma autobiográfica y narrativa, y el impacto social en el concepto de lo privado de los nuevos medios y las tecnologías, surge la exposición Privacy.
Una interesantísima propuesta comisariada para el Schirn Kunsthalle de Frankfurt por Martina Weinhart. Una muestra que ha reunido a artistas míticos que trabajan con la autobiografía como leit motiv como Richard Billingham, Nan Goldin o Tracey Emin; a maestros de las redes sociales como Ai Weiwei; o a artistas más jóvenes con los que la comisaria ha querido enfatizar el modo en que se vive actualmente la sexualidad, sin las inhibiciones y los prejuicios que marcaron a generaciones anteriores; y con las obras de Dash Snow, Ryan McGinley o Evan Baden a los que les precedieron creadores también presentes en la muestra como Mark Morrisroe; así como otros artistas que directamente han explorado en su obra los límites de lo privado y lo público como Kohei Yoshiyuki y su serie de voyeurs en The Park. En definitiva, una exposición visionaria y sintomática que revela, incluso más de los deseado, los nuevos derroteros de la intimidad. Hasta el 6 de febrero.

Imagen: Dash Snow. Untitled Polaroids, detalle, 2001-2009. © Dash Snow Estate.