El MNCARS ha inaugurado la muestra dedicada a Lygia Pape (1927-2004) una de las principales, aunque para muchos desconocida, artistas brasileñas. A la sombra de otros neoconcretos como su homónima Lygia Clark o Hélio Oiticica el trabajo de Pape ha sido siempre, si cabe, considerado con menor fuerza que el de sus coetáneos. Mucho más centrado en el detalle, en el dibujo, en la fugacidad de la luz y las atmósferas trabajó multitud de medios como el grabado con sus Tecelares de finales de los 70 o, incluso el cine, una aventura en la que se embarcó también en esa década para finalmente trabajar, ya en los 80, en el Museo de Arte Moderna de Sao Paulo y en la Universidad de Santa Úrsula demostrando una vocación por un nuevo tipo de docencia que la diferenciaba notablemente de sus compañeros académicos. Todo ello en un contexto de cambio radical y riqueza creativa como era el Brasil de los 60-70 marcado por las tensiones entre la modernidad propia y la ajena. Una muestra que se completa con Divisor (1968) una recreación en directo de la performance por la que más se recuerda a la artista, cuando convocó a un conjunto de personas que se envolvieron en una tela blanca por la que sólo podían sacar la cabeza. Una actividad que volverá de nuevo a la vida y, con ella, el trabajo y el recuerdo de Lygia Pape.