Para Esther Ferrer, la perfomance, que define buena parte de su trayectoria, la escultura o el dibujo están conectados. Tanto es así, que algunas de su perfomances acaban transformándose en objetos o viceversa. Sus obras nunca contienen un sólo significado y es por eso por lo que la exposición Entre líneas y cosas, despierta la curiosidad del espectador.

Haciendo uso de objetos cotidianos, e incluso reciclados, como sillas, relojes, zapatos… Ferrer los saca de su contexto original y los reintrega con un nuevo significado, a veces meramente estético, banal o como experimentación del espacio. Un espcio del que la propia artista dice “es mi materia prima”. Imposible no incorporar los cuatro grandes desafíos de Ferrer: el tiempo, el infinito, la presencia y la repetición. Conceptos que ha trabajado en proyectos anteriores vinculándolos a las matemáticas y a la filosfía.

Esther Ferrer comenzó su andadura artistica en los años setenta fundando el grupo Zaj junto a Walter Machetti, Juan Hidalgo y Ramón Barce.  Su labor como performance fue tardíamente reconocido hasta 1999, año en que fue elegida representante de España en la Bienal de Venecia. En 2008 recibe el Premio Nacional de Artes Plásticas de España y en 2014, el Premio Velázquez de Artes Plásticas.

(Esther Ferrer. Entre líneas y cosas. CEART, Madrid. Desde el 4 de febrero hasta el 17 de abril de 2016)