Si hay algo que represente la esencia del arte mexicano es sin duda la gran calidad del muralismo, que define una de las etapas más florecientes del país. Como un soporte de ideología o como mensaje visual de los cambios sociales en varios momentos históricos, el mural y la estatuaria pública han jugado un papel fundamental en el arte de México. El Estado, desde inicios del siglo XX, ha utilizado también este soporte para construir el imaginario nacional con un arte oficial que conmemoraba sucesos de gloria o de catástrofe, buscando generar símbolos de identidad de la nación: desde memoriales a las víctimas de la violencia a hechos revolucionarios, produciendo espacios separados, casi santuarios, en el arte público. Sin embargo, desde la segunda mitad del siglo XX esta tendencia fue transformándose desde los propios artistas, deseosos de rebelarse a la instrumentalización del imaginario público desde el Estado. Más allá de la contemplación se planteaban obras que obligaran al ciudadano a interactuar, a ser agente activo del cambio.

Aunque este mismo relato podría perfectamente encajar en cualquier otro país, ha sido México el que ha querido reflexionar sobre la idea misma de estatua y monumento, en especial en su significado con el espacio social. El derrumbe de la estatua: hacia una crítica del arte público (1952-2014) en el MUAC (Museo Universitario de Arte Contemporáneo), México D.F. plantea una amplia exposición con piezas de su colección con escultura, fotografía, dibujo e instalaciones, en tres de sus salas con artistas tan reconocidos como David Alfaro Siqueiros, Francis Alÿs, Mathias Goeritz, Teresa Margolles, Pablo Vargas o Diego Rivera, entre otros muchos. José Luis Barrios y Alesha Mercado comisarían una exposición que parte de las investigaciones de Sol Henaro, Pilar García y Cuauhtémoc Medina.
(El derrumbe de la estatua: hacia una crítica del arte público (1952-2014), MUAC (Museo Universitario de Arte Contemporáneo), México D.F. Del 15 de noviembre de 2014 al 5 de abril de 2015).


Imagen: Israel Martínez. Pandilleros, 2011.