El canon artístico desde Leonardo Da Vinci es el cuerpo humano. El cuerpo como medida de todas las cosas, de la obra del artista, del espacio que nos rodea, de lo que construimos y de lo que miramos. A lo largo de la historia del arte la representación del cuerpo humano nos ha servido para hablar de la belleza y de los dioses, del paso del tiempo, de la muerte, del dolor, de los cambios de paradigma, de la evolución del conocimiento y, por supuesto, de la propia evolución y desarrollo del arte y de sus múltiples lenguajes. Todo este proceso es recogido y analizado por una reciente publicación, El Arte y el Cuerpo de la editorial Phaidon, recopilación de obras de toda la historia del arte y distribuido en diez capítulos por la historiadora Jennifer Blessing. La obra, un volumen bellamente editado y en el que las ilustraciones son las protagonistas, está estructurado en los siguientes capítulos: Belleza/ Identidad/ Poder/ Religión y creencias/ Sexo y género/ Emoción corpórea/ Los límites del cuerpo/ Cuerpos y espacios/ El cuerpo Impuro/ El cuerpo ausente; una excusa para relatar en las 440 páginas del libro una historia transversal de la historia del arte desde antes de Jesucristo hasta la fecha de hoy. Una excelente selección de imágenes (450 obras de arte de toda la historia) acompañadas de más que correctas fichas museológicas que explican el arte y su evolución mejor que muchos textos teóricos, pues en esta ocasión el protagonismo total es la obra de arte, la imagen. Y dentro de cada imagen el cuerpo, como algo próximo, como mapa, como uno mismo y como el otro. El cuerpo como la totalidad.

El arte y el cuerpo, Jennifer Blessing. Phaidon (2016)