El Centro Niemeyer de Avilés ha paralizado su programación cultural tan sólo seis meses después de su inauguración. Uno de los motivos por los que el centro se paraliza es el fin de la cesión de los edificios del Principado de Asturias a la fundación. Una cesión de cinco años que se acordó en 2006 y que finaliza el 15 de diciembre. El anterior gobierno inició los trámites para prolongarla por cincuenta años más pero con el cambio político esta tramitación se ha paralizado y no ha habido forma de conciliar posturas entre el gobierno asturiano y la fundación. Otro aspecto controvertido que ha contribuido a la paralización de las actividades es el que la fundación cambiara sus estatutos para reducir la representación del ejecutivo regional en el patronato de cuatro a tres miembros. El gobierno afirma que un centro financiado en un 80% por organismos públicos debe tener una representación en proporción. Curiosamente la fundación afirma que el gobierno sólo ha financiado un 30% de las actividades por lo que ni siquiera parece haber acuerdo respecto a cómo de público o privado es el Niemeyer. Mientras tanto, y una vez tenga lugar el 8 de octubre la última actuación que se podrá ver en el centro, se prevee que haya pérdidas de 600.000 euros sin contar lo que este tipo de polémicas y desacuerdos supondrán para Avilés y para la cultura en nuestro país.