Un artista búlgaro desconocido ha intervenido, en lo que ha sido considerado como un acto vandálico por el gobierno ruso y búlgaro, un monumento de la ciudad de Sofía dedicado a la memoria de los soldados rusos caídos durante la II Guerra Mundial. Lo que era un monumento serio y riguroso apareció convertido en un panteón kitsch de superhéroes y personajes de la cultura del cómic y el pop: Superman al frente, el capitán América, Robin, el Joker, Santa Claus y, cerrando el conjunto, Ronald McDonald. Una intervención que no ha hecho ninguna gracia a las autoridades pero que sin embargo, a las pocas horas de haberse perpetrado, ya contaba con miles de seguidores en Facebook. El conjunto escultórico ya se ha limpiado pero las protestas de sus “fans” continúan en las redes sociales.