Su llegada a las artes plásticas fue un “deslizamiento desde la poesía”. Esto es lo que afirma  Rogelio López Cuenca (Málaga, 1959), artista que ha desarrollado su trayectoria en las artes visuales combinándolas, o más bien, bebiendo de la crítica hacia la sociedad, los medios de masas, las instituciones artísticas  y con especial interés en el lenguaje. Ahora la Galería Juana de Aizpuru expone su obra, calificada por la crítica como política. Más allá de las etiquetas, “no se puede ignorar que esas apariencias no son inocentes” explica Cuenca. Unas apariencias, formas, embalajes que no olvidan el contenido, la idea.

López Cuenca ha realizado una veintena de proyectos entre los que destacan Lima I(nn)memoriam, El Paraíso de los extraños, una reflexión sobre Occidente y Oriente, símbolos e identidades aún en proceso o Nowhere. Desde los años ochenta ha ejercido como profesor de diversas universidades  y centros artísticos y ha participado en la Bienal de Sao Paolo (2002), en 1991 recibió la III Beca Pablo Ruiz Picasso y  la Residencia en la Academia Española de Bellas Artes de Roma.

(Rogelio López Cuenca. Galería Juana de Aizpuru, Madrid. Desde el 15 de marzo hasta el 24 de abril de 2016)