Marc Chagall tenia 19 años cuando dibujó su primer Cristo en 1908. Desde ese momento, el joven judío (Vitebsk,1887-Saint-Paul de Vence, 1985) se obsesionó con la Bíblia -“el libro más bello de la Historia”, llega a decir. Un interés que fue más allá de sus creencias personales ya que se definió como ateo pero la fuerza narrativa del Nuevo y Antiguo Testamento caló hondo en toda su obra.

La Fundación Canal de Madrid recupera una selección de dibujos y obras gráficas del que es considerado como uno de los artistas más influyentes del s.XX. En la exposición Chagall más divino y humano se podrá comprobar la habilidad de este pintor para mostrar no sólo a los personajes bíblicos sino el arraigo de la religión en la comunidad judía, en sus festividades y en la vida cotidiana. Esta exposición acoge 100 obras, muchas encargadas por el marchante de arte Ambroise Vollard,  mediante las que observar 20 años de vida del autor, pertenecientes a los fondos de la Marc Chagall Collection C.S. Paris del Graphikmuseum Pablo Picasso Münster. 

Marc Chagall. Boda judía, 1910

Marc Chagall. Boda judía, 1910

La capacidad de Chagall con los colores fauvistas en su obra pictóica se transforma en su obra gráfica, en la que lejos de abusar del color, resuelve con monocromías, sobre todo naranjas, o blancos y negros como en la serie más significativa de su trayectoria Las Almas muertas, basadas en la novela del escritor ruso Nikolai Gogol. Así Chagall consiguió dotar de plena autonomía a sus dibujos, distintos de sus cuadros, diferentes a su trabajo con cerámica, vidrieras, relieves, mosaicos etc.  Las escenas de Chagall, aunque enigmáticas e incluso pertubardoras, están llenas de lirismo, poesía que destaca por encima de la amarga felicidad de los personajes. No son dibujos, son “sueños bíblicos” tal y como definió el artista.

(Chagall más divino y humano. Fundación Canal Isabel II, Madrid. Desde el 4 de febrero hasta el 10 de abril de 2016)