Françoise Delbart y Jacques Carteaud son nombres que, a priori, no son familiares; pero la realidad es que ambos formaron una de las parejas más conocidas del siglo XX y que, actualmente, sigue siendo muy reconocida. Delbart y Carteaud fueron fotografiados en 1950 por el francés Robert Doisneau para protagonizar El beso del Hotel de Ville –El Beso–. Un beso que simbolizó el espíritu romántico de París, recién superada la II Guerra Mundial, y del propio Doisneau. La imagen se convirtió en una de las más reproducidas y vendidas del siglo pasado; pero tampoco estuvo exenta de polémica, puesto que a principios de 1990 se descubrió que los jóvenes retratados eran, en realidad, actores y que en ningún momento fue un beso espontáneo, tal y como se pensó en origen. Robert Doisneau, como hizo en esa famosa fotografía, estaba interesado en captar el mundo y la vida no como es, sino como le gustaría que fuera. A menudo, su trabajo ha sido enmarcado en el realismo poético, debido a su gusto por la cotidianeidad, por los gestos de personas corrientes, las personas normales que están presentes en escenarios perfectos para ser retratados. La esperanza, el anhelo, la frescura y el romanticismo son elementos claves en su obra fotográfica, desarrollada principalmente en París, la ciudad que, como solía decir, “es un teatro en el que la entrada se paga con tiempo perdido”; y el francés, acompañado de su cámara, supo invertir ese tiempo hasta el punto de convertirse en uno de los referentes de la época.

Ahora, la Fundación Canal acoge La belleza de lo cotidiano desde el 6 de octubre al 8 de enero de 2017. Se trata de una retrospectiva con 110 fotografías seleccionadas por sus hijas Annette y Francine Doisneau –comisarias de la muestra–. Por tanto, no sólo se exhibirán las obras más significativas del artista (El Beso, Mademoiselle Anita o el Retrato de Picasso) sino que se hará especial hincapié en su faceta más desconocida a lo largo de 45 años de trabajo. El espectador podrá ver la primera imagen tomada por el francés en 1929 –con 17 años–, obras que no han sido especialmente difundidas (como la dedicada a los suburbios de París, el trabajo obrero, el ocio, la arquitectura, etc.) y la serie Palm Springs 1960, que fue el primer trabajo a color de Doisneau, a pesar de haber experimentado con el color desde la década de los 40. En general, el legado de Robert Doisneau es muy difícil de clasificar u ordenar ya que, debido a su característica desobediencia, jamás tuvo una intención artística preconcebida. Además de esta muestra también podrán verse hojas de contacto y collages realizados por él mismo, objetos personales como su cámara Rolleiflex y revistas originales en la que estuvo presente su trabajo, como Life o Fortune.

(La belleza de lo cotidiano, Robert Doisneau en Fundación Canal, Madrid. Del 6 de octubre al 8 de enero de 2017. Prorrogada hasta el 15 de enero)