El Guernica cumple 80 años. Ochenta años desde que se expuso por primera vez en la Exposición Internacional de 1937 de París. Ocho décadas en las que el cuadro ha recorrido miles de kilómetros: Oslo, Copenhague, Estocolmo, Gotemburgo, Londres, Leeds, Liverpool y Manchester en 1938; tras el periplo europeo cruzó el charco y llegó a Estados Unidos, donde a principios de los años 40 se pudo ver en el Art Institut de Chicago, el Museo de Arte de Columbus y el Fogg Art Museum de Cambridge hasta llegar al Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMa). El museo neoyorquino fue su casa hasta que llegó a Madrid en 1981. El Museo Reina Sofía lo acogió en 1992 convirtiéndolo en uno de los principales reclamos de sus salas. Ahora, el centro se prepara para celebrar dicho aniversario con la exposición Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica, que inaugura el 5 de abril y podrá verse hasta el 4 de septiembre. La muestra, comisariada por Timothy James Clark y Anne M. Wagner, abordará la visión de Pablo Picasso sobre la guerra moderna, la guerra aérea cuyo único objetivo era destruir poblaciones por completo, y la iconografía de agonía, perplejidad y horror que dejan este tipo de ataques. De igual manera, se ahondará en las ambivalencias en las que incidió el artista en cuanto al tratamiento de la violencia y la sexualidad; ya que en obras previas del malagueño aparecen escenas de acción frenética y estética rodeadas de peligro y situaciones de violencia explícita. Otro de los aspectos que se analizará es el tratamiento nuevo de los interiores que Picasso comenzó a realizar a partir de 1924. Cuerpos rotos, desmembrados, se distribuyen por salones o estudios, lejos del exterior hasta convertirse en monstruos. Precisamente, el Guernica representa un interior oscuro, que se desmorona y estalla en mil pedazos por una bomba. Así pues, en la exposición se pone de manifiesto que el Guernica no hubiese sido concebido de no ser por estos experimentos previos. Desde las naturalezas muertas de 1924 y 1925 hasta los retratos del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, todo ello tiene cabida en la exhibición del museo madrileño.

Franz Erhard

Un día después, el 6 de abril, abre las puertas otra exposición: Un lugar para el cuerpo, de Franz Erhard Walther, que permanecerá hasta el 10 de septiembre en el Palacio de Velázquez del Parque del Retiro y es comisariada por João Fernandes. El artista alemán parte de la base de que “el arte posee un carácter inmaterial y performativo que se manifiesta en el compromiso individual, físico y mental del espectador en el momento de encontrarse con las obras”. Esta definición la expande a través de la producción de objetos participativos, esculturas en telas e, incluso, su cuerpo. En la muestra se puede ver una selección de la serie Handlungsstücke, un conjunto de obras donde el cuerpo, el espacio y el tiempo son materiales escultóricos. Asimismo, el público podrá ver piezas como Wandformationen o la instalación Das neue Alphabet, en ambas explora ideas como la relación entre materiales-acción y espectador-objeto. Fotografías, vídeos y trabajos en papel también serán expuestos.

(Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica en el Museo Reina Sofía, Madrid. Desde el 5 de abril hasta el 4 de septiembre de 2017)

(Un lugar para el cuerpo, de Franz Erhard Walther en Palacio de Velázquez, MNCARS, Madrid. Desde el 6 de abril hasta el 10 de septiembre de 2017)