Dos nuevas inauguraciones de sendas retrospectivas para este verano en el MUSAC: Concha Jerez: Interferencias en los medios y Carolee Schneemann: Obras de historia. Ambas artistas son críticas, tienen un fuerte discurso político y la voluntad de llamar a la reflexión con sus obras; no obstante, es interesante que cada una parece apelar al espectador desde un ángulo distinto. Si Jerez es conceptual y analítica, Shneemann “pone el cuerpo”, como dijera el activista contracultural Mario Savio en los 60.
Interferencias en los medios recorre una parte de la extensa producción de Concha Jerez (Las Palmas de Gran Canaria, España, 1941). Perteneciente a esa primera generación de artistas conceptuales que inició su trabajo a comienzos de los setenta, tras el prólogo de Zaj en la década anterior, Jerez entiende el arte como una poderosa arma social capaz de cambiar el mundo. Sus ready-mades emplean materiales extraídos de la radio, de los periódicos y de la televisión, a los que añade juguetes y otros artefactos. La exposición de León se ocupa de la parte de su trabajo que está relacionada con la prensa y los medios de comunicación. Interferencias en los medios, comisariada por Alicia Murría, muestra algunas de las primeras obras de la veterana artista canaria, realizadas a mediados de los setenta, así como varias de sus instalaciones de gran formato —que incluyen el vídeo y el sonido, entre otros medios—, así como piezas musicales o radiofónicas. La artista ha acordado con la institución realizar una nueva instalación, específicamente concebida para el espacio en el que se exhibirá en el MUSAC.
Carolee Schneemann (Pensilvania, 1939), por su parte, ha sido durante décadas en Estados Unidos “la conciencia rompedora”. Es una de las figuras cruciales dentro de la performance y el body art de los años 60. El trabajo de Schneemann se centra en torno a su cuerpo y a su posición como sujeto femenino en el mundo. La retrospectiva, comisariada por Annabelle Ténèze, reúne sus obras más destacadas, como la célebre Meat Joy (1964), un “rito erótico” y “una exaltación de la carne como material”, según la autora. La pieza gira en torno a ocho figuras semi-desnudas que bailan y juegan con diversos objetos y sustancias, entre ellas pintura fresca, embutidos, pescado crudo, trozos de papel, y pollos crudos. Otras obras de la muestra critican las intervenciones militares en Vietnam o los conflictos en el Líbano de 1980, concluyendo con varios trabajos recientes que se exhiben por primera vez en Europa, como el fotomontaje titulado Terminal Velocity (2001). (MUSAC, León. Carolee Schneemann: Obras de historia, del 19 de julio al 7 de diciembre y Concha Jerez: interferencias en los medios, del 19 de julio al 6 de enero).

Imagen: Carolee Schneemann. Meat Joy (La alegría de la carne), (detalle) 1964.