Parece que la designación del nuevo director para el CGAC traerá cola; si primero fue el desacuerdo con los resultados de las puntuaciones en las pruebas de idioma, que tuvieron que repetirse, ahora el patronato del centro se queda sin una de sus miembros, María Luisa Sobrino, catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Santiago. Sobrino, que era parte del patronato desde 2005, anunciaba ayer su “total desacuerdo” con la situación del museo, al que acusa además de encontrarse a la deriva; su dura crítica también se refiere al abandono por parte de la administración. “La intención de quien gobierna (el CGAC) es la invisibilidad y desaparición del museo”, sentencia la catedrática; va incluso más allá, acusando al centro de carecer de autonomía propia, con dirigentes culturales que “creen que es su propia casa”.
Sobrino denuncia la decisión de la Xunta de privilegiar la Cidade da Cultura en post “del arte-espectáculo” en vez de fortalecer al que fue uno de los centros de referencia en el arte contemporáneo español. La catedrática cuestiona también el proceso de selección del nuevo director, Santiago Olmo, elegido hace unas semanas. Esta dimisión acrecienta una crisis en torno al CGAC que parece que no ha hecho más que empezar.