Al final todo emerge, todo sale a flote; y en el caso del IVAM así ha sido. Poco más de un año tras la dimisión de Consuelo Ciscar, que estuvo a la cabeza del centro durante una década, se acaba de publicar un informe de la Intervención de la Generalitat que muestra que el museo valenciano llegó a pagar hasta un 1.500 por ciento más por obras, respecto a su valor real. Jaime Brihuega, profesor de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid, se encarga de la tasación del informe, que revela, entre otros datos, que una obra de Julio Cuaresma se compró por 32.400 euros cuando en el mercado su valor era de 2.000. No faltan tampoco las conexiones con el galerista Gao Ping, presunto cabecilla de una red mafiosa de blanqueo de dinero, al que se compraron fotografías como la de Miao Xiaochun, por 18.000 euros, y cuyo valor real era de 8.000.

La polémica del oscurantismo, las malas prácticas y la mala gestión del IVAM en la era Ciscar va acompañado de la reciente noticia de que Rafael Blasco, pareja de la ex-directora, es condenado a seis años de cárcel por el desvío de fondos de la cooperación al desarrollo. El nuevo director del centro, José Miguel Cortés, ha reconocido en un comunicado que las ” numerosas irregularidades que suponen un grave quebranto para el erario público y, en particular, para el maltrecho presupuesto del IVAM“.


Imagen: Consuelo Ciscar y Rafael Blasco.