Miguel Hernández escribía a finales de los años 30 “desperté de ser un niño, nunca despiertes”, para proteger la alegría e inocencia del niño, de su hijo, para conservar la pureza y la fuerza incontenible de la risa. Bajo esta premisa celebra la Galería Blanca Berlín su décimo aniversario con una nueva exposición colectiva que recibe el nombre de esos mismos versos del poeta oriolano. Por ello, se han reunido una serie de colecciones que tienen al niño como protagonista de la fotografía, imágenes captadas entre 1935 y 1995, divertidas, sorprendentes, tristes, enternecedoras, todas bajo un halo poético que envuelve a los retratados. Para este quehacer se ha buscado a cinco de los principales representantes de la historia de la fotografía española: Ramón Masats, Cristóbal Hara, Eugeni Forcano, Gabriel Cualladó y Nicolás Muller, todos ellos habituales de la galería.

La exposición podrá verse hasta el 25 de febrero y, además de ella, los fondos no pertenecientes a la muestra también girarán en torno a la infancia, por lo tanto se podrá ver también imágenes de Isabel Muñoz, Luis González Palma, Martín Chambi, Michèle Maurin, Juan Carlos Vázquez o Jaime Compairé. La presencia de Ramón Masats era incuestionable, puesto que una monográfica del catalán fue la primera exhibición con la que abrió Blanca Berlín en 2007. De Cristóbal Hara se podrán ver fotografías inéditas en España en las que crea un discurso irónico alejado de tópicos. El toque humanista lo pone Gabriel Cualladó con un imaginario de situaciones que han marcado un estilo personal en su obra, un recorrido por los recuerdos y por su propio mundo. Las fotografías que se presentarán de Eugeni Forcano son espontáneas, vitales, sensibles, apasionadas. De Nicolás Muller se verán el reflejo de la realidad que capta en milésimas de segundo haciendo gala de una gran agudeza visual, una selección de imágenes que representan la vida del siglo XX.

(Desperté de ser un niño, nunca despiertes, en Galería Blanca Berlín, Madrid. Hasta el 25 de febrero)