“Miraba las flores, las mujeres, las nubes del cielo como otros hombres tocan y acarician”. Con esta frase, el cineasta francés Jean Renoir definía a su padre, uno de los grandes pintores del movimiento impresionista, Pierre-Auguste Renoir. De algún modo, el pintor consiguió captar la belleza de un paisaje o de un cuerpo femenino a través de sus pinceladas dotando a sus cuadros de un punto de vista íntimo, el pintor como observador que sin interactuar en la escena está presente como público. Su mirada queda latente en la obra, consiguiendo hacer al espectador parte íntegra del cuadro. De este modo, el artista no sólo es el pintor sino que es público, observador que disfruta de lo que ve.

Renoir plasma en sus obras la interpretación más sensual del impresionismo, cargada de belleza y ornamentación. A diferencia de pintores como Manet o Van Gogh, que sí mostraron una preocupación por la vida moderna, el francés relacionó su obra con los pintores del siglo XVIII, mostrando la cara más amable de la sociedad de una manera casi utópica como por ejemplo hiciese Watteau. Podríamos catalogar de alguna manera que el impresionismo que desarrollaba Renoir tiene mucho del arte del Rococó. En esas escenas casi utópicas se puede ver una dualidad en cuanto a los temas representados, por un lado el paisaje, naturalezas agradables y por otro las personas retratadas, que ya fuesen de una u otra clase social, siempre se mostraban felices, alegres de vivir.

Si el impresionismo es un arte puramente visual, la obra de Renoir amplía esta concepción al campo táctil. Desde sus retratos, desnudos o paisajes se puede ver como su obra cobra volumen y textura gracias a su técnica con el pincel. Y es ahí donde radica la relación entre la obra y el público, la textura de su pincelada sumada a la atmósfera entre el erotismo y lo social, entre lo amistoso y lo familiar.

Sesenta son las obras que el Museo de Bellas Artes de Bilbao presenta en Renoir: intimidad. Comisariada por Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, esta exposición recoge obras de museos y colecciones de todo el mundo, con la finalidad de acercar al público la mirada más intima del pintor, porque como unos hombres acarician, otros miran.

(Renoir: Intimidad en Museo de Bellas Artes de Bilbao. Desde el 07 de febrero hasta el 15 de mayo de 2017)