Después de treinta años sin que se le dedique una antológica en España a Salvador Dalí, el MNCARS inaugura el 27 de abril una exposición con la que se quiere profundizar de nuevo en la obra del artista y dejar de lado al personaje que él mismo creó y que, en ocasiones, le ha jugado malas pasadas a su importante legado.

Con la intención de que las nuevas generaciones puedan conocer las aportaciones a la historia del arte del genial creador, se han reunido en Madrid más de doscientas piezas. Algunas han viajado desde instituciones como el MoMA de Nueva York, que excepcionalmente ha prestado dos de sus obras más famosas como son La persistencia de la memoria (1931) y El Ángelus de Gala (1935); la TATE que ha cedido Metamorfosis de Narciso (1937) o La tentación de San Antonio (1946) de los Musées Royaux des Beaux-Arts de Bélgica entre otras piezas que, sumadas a las de la colección del centro como El gran masturbador (1929), pretenden desvelar su inteligencia artística, sus aportaciones plásticas, su manejo pictórico, su visión del arte y su desbordante imaginación que han servido de inspiración a multitud de tendencias y artistas posteriores.

Para lograr esto Montse Aguer, la comisaria de la muestra en Madrid (previamente la exposición ha arrasado en el Centre Pompidou de París con cerca de 800.000 visitantes), ha planteado un recorrido histórico-cronológico que se interrumpe y se desborda con momentos poéticos. La muestra, organizada en once secciones, parte de un sala dedicada a los autorretratos del artista y a sus años de iniciación en los que su familia y él mismo le servían de modelos para desarrollar su creatividad. La exposición también repasa su pertenencia y relación con la Generación del 27, el surrealismo, la llegada a los Estados Unidos, su pasión por la publicidad y la cultura de masas, sus intentos frustados con el cine, sus complejas relaciones con la sexualidad, su devoción por los maestros clásicos (Velázquez, Rafael…), sus visiones religiosas o su descubrimiento e inmersión en las aportaciones de las nuevas tecnologías.

Cuadro a cuadro, se pueden descubrir en esta muestra el talante inquieto y arrollador de un amante del arte y el conocimiento que desarrolló un trabajo complejo, sutil y polifacético, al margen de su otra gran creación: él mismo. Una exposición que se esperaba con ansias, tras el éxito en el Pompidou, y que muchos ya han definido como la muestra del año. Dalí. Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas podrá visitarse en el MNCARS hasta el 2 de septiembre.

Imagen: Salvador Dalí. El gran masturbador, 1929. Colección MNCARS, Madrid.