Más de un año después de que se produjera la desaparición y detención del artista chino Ai Weiwei durante tres meses, y tras la polémica a causa de que las autoridades le reclamaran una suma millonaria y desproporcionada al artista por evasión de impuestos; ahora se le continúa presionando y sometiéndole a una campaña de intimidación por la cual, no sólo se le ha prohibido comparecer en los juzgados que llevan el caso y mucho menos filmar o fotografiar nada de lo que ocurra en ellos sino que, además, se han situado varios coches de policía y patrullas de vigilancia en el exterior de su residencia. Aunque lo más bochornoso de todo este asunto es la desaparición, el pasado martes, de uno de los consejeros legales de Ai Weiwei. Un claro caso de censura y presión para un artista crítico con el gobierno chino que, incluso un año después, sigue dando mucho que hablar.