El arte contemporáneo como modo de expresión del mundo en que vivimos. La estética y los distintos lenguajes visuales como medio de acercarnos a una realidad que nos circunda pero que, gracias a los actos de creación de otros, podemos aprehender de forma distinta a la que conocemos. Actos que por su capacidad de comunicar y de provocar experiencias y sensaciones en otros seres, por su forma de emocionar y de calar en la percepción ajena, suponen actos de generosidad. Una palabra que escasea en un mundo en crisis y que adquiere muchos signifcados en esta exposición: desde esa capacidad catártica del arte hasta la vocación de una colección privada, como la de Helga de Alvear, por darse a conocer y convertirse en pública. Una colección que alcanza las 2000 piezas de creadores tan reputados como Thomas Ruff, Ai Weiwei, Dan Graham, Axel Hütte, John Baldessari, Rachel Whiteread, Slater Bradley o Ángela de la Cruz y que, en la muestra del CGAC, trata de desvelarnos piezas que no se han visto tanto en el centro que posee la galerista en Cáceres o en las últimas exposiciones que se han hecho con sus fondos. De este modo el comisario, Miguel von Hafe, ha seleccionado dos ejes en torno a los cuales giran las piezas de la muestra: aquellas que cuestionan las prácticas artísticas tradicionales en los 60-70 y otras obras, más actuales, que critican los paradigmas asentados por la llamada modernidad. Por ello en la estupenda selección que ocupa casi la totalidad del CGAC de Santiago de Compostela se pueden contemplar obras de Kosuth, Matta-Clark, Cindy Sherman, Robert Motherwell, Ignasi Aballí, Jack Pierson y un sinfin de piezas imprescindibles para entender la práctica artística contemporánea. Hasta el 17 de junio.