Hacía doce años que Damien Hirst no exponía individualmente en Italia. Pero este 2017 ha vuelto al país con fuerza, concretamente a desembarcado en Venecia para ocupar los espacios expositivos de la Punta della Dogana y el Palazzo Grassi, dedicados los dos a la colección de François Pinault. Lo que el británico ha presentado con Tesoros del naufragio del Increíble son los tesoros rescatados de El Increíble, barco que naufragó hace dos mil años: una colección de estatuas, joyas y restos arqueológicos sobre los que crecieron corales. Mármol, bronce, oro, plata, lapislázuli, resina, aluminio termocalado, tableros de fibra… Supuestos tesoros que hacen preguntarse al espectador si realmente es cierto o no. La muestra podrá verse hasta el 3 de diciembre.

Al entrar al Palazzo Grassi se presenta un vídeo en el que buzos extraen obras de arte de las profundidades. Hirst expone ahora las obras de arte que el barco transportaba antes de su naufragio, y que fueron recuperados en 2008 conformando una colección compuesta por bustos egipcios y torsos griegos, estatuillas de mármol y budas en bronce oscuro, medusas de cristal y discos monolíticos aztecas, etc. Además, en el patio del edificio se puede observar un coloso de 18 metros. Aparentemente, eso es todo. Pero no, Hirst pretende que el público se meta de lleno en la muestra y cuestione lo que está viendo. Además de la documentación verídica sobre el origen de cada uno de los “tesoros”, también aparecen obras incompatibles con el naufragio. Obras posteriores, diosas que recuerdan a Rihanna, un faraón egipcio que hace las veces de Pharrell Williams, cráneos de unicornio e, incluso, Mickey Mouse de la mano de Walt Disney. “En algún lugar entre la mentira y la verdad yace la verdad”, esculpió Hirst. Una oda a las fake news. ¿Podrás distinguir la realidad de la fantasía?