La crisis ha llegado al mundo de los museos de arte y con ella los ajustes no sólo de cuentas económicas sino de todo tipo de cuentas. El DA2 de Salamanca pasa por unos difíciles momentos, desde la salida de su director, Javier Panera, sólo dos personas se ocupaban de la programación y la conservación de las exposiciones temporales y de las dos colecciones que el Centro alberga: la de la Fundación Coca-Cola y la propia de DA2, con un total de 750 obras de arte. Pero hoy se les ha comunicado desde el Patronato de la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura (suponemos que en breve cambiará de nombre) que dos de ellos serán despedidos en breve, con lo que una sola persona debería hacerse cargo de llevar todo el trabajo del centro en el apartado de programación y conservación que requieren una atención diaria en labores de conservación, préstamo, catalogación, restauración, etc. Si ya con tres personas era una milagro, con dos una sorpresa, con tres parece un chiste. Lo que parece realmente es que la crisis es una buena excusa para desmantelar toda la estructura cultural del país, sin tener en cuenta que la cultura no es un lujo, sino una necesidad y sin considerar a los profesionales que han sacado adelante proyectos difíciles con su trabajo cotidiano. Más que una pena una desgracia que nos tememos que nadie impedirá.