OPINIÓN

Hay frases hechas, estructuras que, como si fueran citas prefabricadas, todos utilizamos en algún momento sin pararnos a pensar en su significado real. Una de ellas es “política cultural” o su plural, aún más inverosímil “políticas culturales”, dando a entender que puede haber más de una cuando lo que empieza a dejar en evidencia es la falta de sentido, la contradicción latente de política y cultura. Ante esta falta de sentido se ha empezado a usar el término de industrias culturales, que no significa ni lo mismo ni nada parecido, pero da igual realmente porque si la cultura ya no interesaba a la política, llamarlas industrias o asociar a la cultura con la industria parece que ni se ha entendido ni ha servido para nada. A estas alturas del desmantelamiento por vía urgente de la estructura cultural del país parece que lo único importante es sobrevivir.


Este mes de septiembre la noticia, en España, es la subida del IVA a la cultura (y a casi todo) hasta un 21%. Es decir que después de años intentando que el IVA para obras de arte bajase a niveles europeos lo que se ha conseguido es que suba más todavía. Una buena muestra de la lógica que asocia cultura y política en un país en el que la economía se asocia con el color negro, el paro con fraude y el plan A es una excusa para poner en marcha el plan B. No importa que se perdone y admita a cualquier ladrón y estafador que haya desfalcado, evadido y robado al fisco, eso no importa. Es de buen católico perdonar al arrepentido. Tampoco nadie se va a asustar por que a partir de ahora cualquiera que quiera comprar una obra de arte la quiera comprar en negro, porque lo importante es sobrevivir. El que la compra y el que la vende, y ahorrándote el 21% por ejemplo de 30.000 euros, más un descuento por pagar de una vez, pues como que te llega para comprarte algo más o para acabar el mes como un señor.


El que en los últimos meses hayan abandonado nuestros bancos más de doscientos mil millones de euros en depósitos (lo pongo en letra porque el número da miedito) no importa, porque con todo lo que se va a recaudar en impuestos con la gasolina más cara de Europa, el IVA del material escolar y algunas cosillas más, pues se equilibra el asunto. Resumiendo, que subir el IVA al cine, al teatro, a las obras de arte y a todo lo que suene a cultura no va a afectar a ninguna industria cultural… Sector, como es sabido, que va la mar de bien, que para eso tenemos unos ICOS especiales que nadie recibe, y unas ayudas estupendas que nadie conoce y unos apoyos a unas webs que no existen… entonces lo único que nos queda preguntarnos es si nuestros políticos culturales estarán en la misma cultura que nosotros, si hablan de la misma cultura que hablamos nosotros, si están en este mundo o es que su reino es de otro mundo.


Porque nuestro reino, señores es este, el Reino de España. Pero claro, cuando oímos a un alto funcionario del Ministerio de Hacienda justificar la subida del IVA a todas las actividades culturales diciendo que son meros “entretenimientos” entendemos que efectivamente están en otro mundo. Porque han subido el cine, sí, y el teatro, sí, y los espectáculos de danza, música, entradas a los museos, etc., porque son entretenimiento… y nos preguntamos qué carajo será el fútbol. Porque a las entradas del fútbol y de todos los deportes, el IVA que se le aplica es el 8%.


Debe ser que son cultura y no entretenimiento, y que las sociedades que tienen los equipos de fútbol no ganan lo suficiente para gastárselo en fichajes millonarios (que tampoco pagan impuestos a Hacienda) y hay que ayudarles para que no quiebren. Cuando entre el pan y el circo nos quedamos con el circo, el peligro es que se nos escapen los leones.


Imagen: Kazimir Malévich. Cuadrado negro sobre negro, 1913.