La 10 Bienal de Mercosul se encuentra sumida en una profunda crisis; si el mensaje de este año era Mensajes de Una Nueva América lo que encontramos ahora es una profunda inconexión del mensaje entre unos y otros. Por un lado, el equipo curatorial ha visto como 3 de sus miembros, Raphael Fonseca, Ramón Castillo Inostroza y Fernando Davis, dimitían conjuntamente tras la presentación oficial de la exposición, a la que la Fundación Bienal del Mercosul redujo el número de obras sin consultar a los comisarios. La falta de presupuesto suficiente parece ser el motivo para no poder traer todas las piezas que formaban parte de la muestra, pero los comisarios se quejan, especialmente, de que la toma de esta decisión se haya hecho sin consultarles. A menos de quince días los curadores no conocen la lista definitiva de artistas, la ubicación de espacios, el diseño museográfico ni los protocolos de conservación.

La Fundación Bienal del Mercosul daba como comienzo de la cita el 4 de septiembre, fecha que luego postergaría al 8 de octubre para finalmente situarla el 22 de noviembre. Con este problema añadido se acrecientan las dudas sobre la viabilidad del proyecto.