El gobierno holandés ha anunciado a través del secretario de cultura Halbe Zijlstra que no se echará atrás en los recortes presupuestarios que ya anunció que se llevarían a cabo. Ni las protestas de los colectivos artísticos, ni las manifestaciones de los ciudadanos, ni tampoco las dimisiones que han causado estos recortes de dirigentes de instituciones como el Hermitage de Ámsterdam, cambiarán este posicionamiento. Ni siquiera la propuesta del consejo de las artes holandés (Raad voor Cultuur) que intentó promover un recorte menos drástico (en vez de 200 millones de euros, sólo de 125 millones) ha influido en esta decisión por lo que la reducción del 25% se mantendrá intacta hasta por lo menos el 2013. Los ciudadanos y las instituciones de todo el país están indignados ya que estos recortes se dirigen específicamente a las artes plásticas y escénicas pero ni los eventos deportivos, ni los zoológicos, ni los cines se verán afectados por lo que subyace en todo esto una materialización de la cultura y un desprecio por el conocimiento en pro del consumo cultural.