De principios de los setenta y hasta finales de los noventa, justo antes de que falleciera, son los trabajos que el MACBA de Barcelona ha reunido en la muestra monográfica que inaugura y con la que repasa y recuerda el trabajo del barcelonés Luis Claramunt (1951-2000). Un viaje vertical, tal y como se ha titulado la exposición, de un artista a contracorriente que si bien cuando lo que imperaba en su entorno era un arte conceptual, político y vanguardista; se dedicaba a explorar los designios de una pintura naturalista y caligráfica, despojada y ansiosa por captar las vivencias y la esencia de los distintos lugares que recorrió: Madrid, Bilbao, Sevilla o Marrakech; en una suerte de “grand tour” pasado de moda en su época pero esencial para su obra. La exposición explora su modo de entender el arte a través de distintas series que se organizan de manera cronológica y entre las que se incluyen sus dibujos y libros autoeditados de los 90, sus fotografías y, sobre todo, sus pinturas en las que se aprecia el delicado tránsito entre lo figurativo y lo abstracto que marcó toda su obra. Una primera gran individual que permanecerá abierta hasta el 21 de octubre.

Imagen: Luis Claramunt. Sin título, serie La muela de oro, detalle, 1991.