OPINIÓN

Si quieres a alguien de verdad tienes la posibilidad de tenerlo siempre contigo: cuando se muera, con sus cenizas puedes hacerte un diamante, engarzarlo en un anillo, en un colgante, y tenerle siempre contigo, reencarnado en joya. No sé cuánto puede costar, pero un diamante es para siempre, y eso es mucho, mucho, mucho tiempo. Es increíble lo que el cuerpo humano puede generar, desde células madre que podrán curarnos de todo hasta diamantes únicos, joyas hechas a la medida. Esas cenizas somos nosotros, nuestros cuerpos, y esos cuerpos lo fueron todo durante nuestras vidas. Hay una poesía en toda esta historia, un eterno poema no sólo de amor sino de reivindicación de lo que somos, de lo que fuimos. Recientemente se ha hecho público el proyecto de la artista Jill Magid, The Proposal, una propuesta que roza la ley, la sensibilidad, la inteligencia y la ironía… una obra de arte conceptual en esencia. Magid lleva tres años trabajando sobre el tema, todo gira en torno al legado del arquitecto mexicano Luis Barragán (1902-1988). Su archivo personal y la Fundación Barragán, que incluye su casa estudio en la Ciudad de México, está bajo control de la corporación suiza de diseño Vitra. De hecho hasta para poder tomar una foto en su casa museo tienes que pedir permiso a Suiza, eso lo sabe bien Pedro Reyes. Desde Suiza se decide todo lo referente a la obra y la memoria del arquitecto más carismático de México, uno de los más destacados del siglo pasado. Jill Magid se pregunta ¿qué pasa con el legado de un artista que está en manos de una corporación, qué pasaría si esa corporación utilizase su poder legal para esconder, para ocultar el legado de un artista por intereses comerciales, por gustos personales, por cualquier otro interés? Si una corporación puede decidir quién puede y quien no puede tener acceso a la obra de ese artista… ¿hasta que punto esa decisión puede alterar el conocimiento de su legado? La artista ha creado, con la ayuda de los descendientes de Luis barragán, del gobierno mexicano, de abogados y de otras instituciones internacionales, un diamante con las cenizas (suponemos que con parte de ellas) del cuerpo del arquitecto. The Proposal es la oferta del diamante creado a partir de las cenizas del cuerpo de Barragán a cambio de la devolución y el libre acceso a su archivo profesional en México. El cuerpo real por el cuerpo de su obra. Un intercambio sin duda sutil y poético. Cenizas a las cenizas y el arte y la belleza para todos. Seguramente la corporación suiza no entienda la sutileza de esta proposición, y comprenda mejor los beneficios que le proporciona sin duda el control de sus archivos y de su legado.

No importa demasiado el resultado final en este caso, la queja, la duda, la llama de una insatisfacción que bordea la esencia de los cuerpos, el borde de los deseos, se ha encendido como una pequeña llama que sin duda se mantendrá viva. Una proposición que, como decía antes, bordea la legislación, sin cesión del propio artista e incluso con ella, ¿es lícito que una corporación comercial privada tenga los derechos de acceso y difusión de la obra, de las ideas, de los escritos de un artista? Una pregunta que para unos es muy fácil (No) pero que para otros es solamente una cuestión legal: si tiene los papeles en regla, sí. Más allá de legislaciones, leyes y contratos está, debería estar, el derecho al libre acceso de los archivos, a la posibilidad de aprender, disfrutar, comprender el trabajo, la mentalidad de un artista, de cualquier artista al que podamos tener acceso a través de su legado, una riqueza como la que nos ofrece la naturaleza, que pertenece a todos.

La proposición de Jill Magid no solamente es una bella forma de cuestionar un hecho recurrente en la historia del arte, sino una especie de poesía, una reivindicación del derecho a saber, un pequeño acto de amor, como toda buena proposición. Para mi es una proposición imposible de rechazar.