El paso del tiempo nos borra los recuerdos y nos hace confusos los bordes de las imágenes. Tony Catany (Llucmajor, 1942 – Barcelona, 2013) falleció hace tres años dejándonos un universo de imágenes e historias de una belleza decadente y mediterránea. Pero la memoria es débil y esta exposición que ahora se puede ver en Barcelona recupera un trabajo que nos trae desde el pasado un artista diferente al que muchos recuerdan, Toni Catany. Cuando ir era volver nos presenta la parte de su trabajo más moderna, no solamente sus bellas imágenes doradas de jóvenes y paisajes al calor del sol mediterráneo. Catany también fue un fotógrafo de su momento, audaz, moderno, cercano a los avances tecnológicos.

Tony Catany.

Tony Catany.

Esta exposición es por supuesto una retrospectiva, pero va más allá del conglomerado arbitrario de una vida de trabajo en el que la fotografía se convertiría en su manera de relacionarse con el mundo. Tomado el viaje como eje de su vida y de su forma de vivir, la exposición retoma sus idas y venidas por el Mediterráneo, desde la isla de LLucmajor a las playas de la Península y de África, con su estilo perfeccionista, con la luz y la belleza inseparable de sus imágenes.

Galardonado y homenajeado ampliamente en vida Tony Catany es una de las figuras más importantes del arte catalán de finales de siglo XX. La exposición antológica que en 2000 le hace el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) y esta que se expone ahora en las salas de La Pedredra son sin duda las mas importantes que en Catalunya se han realizado sobre su obra. En 1991, el Ministerio de Cultura francés lo nombra Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres. En 2001 la Generalitat de Catalunya le otorga el Premi Nacional d’Arts Plàstiques, y el Ministerio de Cultura, el Premio Nacional de Fotografía. En 2003 recibe el Premi Ramon Llull de les Arts, que le otorga el Gobierno de las Islas Baleares.

(Tony Catany. Cuando ir era volver. La Pedrera. Hasta el 17 de julio de 2016)