Estados Unidos despertaba de la resaca de la Segunda Guerra Mundial mientras unos pocos brindaban, todavía, hasta el amanecer y luchaban por una cultura alternativa, por la libertad de expresión sin traba alguna, contra el consumo, la censura y contra el optimismo impuesto por su época. Luchaban para ser libres. La Generación Beat, que se desarrolló desde finales de 1940 hasta finales de 1960, no fue el primer movimiento disidente en el arte norteamericano, pero sus ideales calaron hondo. Ahora, el Centre Pompidou acoge una retrospectiva inédita dedicada a esta generación que podrá verse hasta el 3 de octubre. William Burroughs, Allen Ginsberg y Jack Kerouac fueron los principales impulsores de este movimiento artístico, que comenzó cuando éstos se reunieron en la Universidad de Columbia en 1944. Empezaron a viajar por América y, en palabras de Kerouac, se definían a sí mismos como: “grupo de  hipsters locos e iluminados, que aparecieron de pronto y empezaron a errar por los caminos de América, graves, indiscretos, haciendo dedo, harapientos, beatíficos y hermosos”. El carácter de Burroughs y compañía les llevó a escandalizar al estado puritano al que pertenecían por aquel entonces. Un estado que concibió como obscena la lectura de Aullido, de Ginsberg, puesto que no estaba preparado para escuchar de la boca de un judío sus experiencias homosexuales.

La exposición en el Centre Pompidou reúne cerca de 500 fotografías, dibujos, pinturas, collages, películas y vídeos. La sala de la muestra recibe al espectador con el manuscrito original de En el camino, de Kerouac, un papiro a máquina de 36 metros de longitud. En esa misma sala, se proyectan en tres pantallas vídeos aficionados de viajes por carretera en EE.UU. Asimismo, se pueden ver los collages realizados por Burroughs; y las gasolineras y restaurantes de carretera fotografiados de Robert Frank. En la sala adyacente se narra la librería fundada por Lawrence Ferlinghetti, City Lights, que publicó el Aullido de Ginsberg. La exposición presenta, de manera deliberada, formas de obras sonoras y visuales de “tecnología baja” –discos de vinilo y plataformas giratorias, carruseles de diapositivas, proyectores 16mm– para ilustrar la estética de la Generación Beat. Del mismo modo, se repasa la importancia que tuvo el París bohemio de la posguerra en este movimiento, pues fue una de las sedes principales a finales de los años 50; y uno de los laboratorios visuales y sonoros, en el que Burroughs escribió su Almuerzo desnudo, Brion Gysin y Antony Balch desarrollaron la técnica de cut-up,  y Gysin inventó su Dreamachine.

(Generación Beat, Centre Pompidou, París. Desde el 22 de junio hasta el 3 de octubre)