El Seatle Art Museum ha decidido descolgar todas las obras realizadas por varones de sus galerías de arte contemporáneo y, en su lugar, colocar obras realizadas únicamente por artistas mujeres. De este modo los Pollock, Jasper Johns o los Rauschemberg se han enviado al almacén sustituyéndose por obras de Georgia O´Keeffe, Lee Krasner o Pipilotti Rist. Un gesto con el que el museo quiere evidenciar la invisibilidad a la que la historia del arte ha sometido a las mujeres artistas y demostrar que, gracias a la equiparación conseguida en los siglos XX y XXI, un museo se puede llenar perfectamente con sus trabajos e indicar así que, con otros parámetros ajenos a los canónicos, otras formas de construcción de la historia son posibles. Sin embargo esta medida no ha sido bien acogida por todo el mundo y tiene sus detractores ya que se contempla como una acción algo anticuada y paternalista, más cercana a los clichés de la guerra de sexos que a la reivindicación de un criterio de igualdad en el que prime la calidad frente a la cantidad o los estándares dominantes de sexo, raza, clase social o género. Para muchos hubiese sido más significativo, de cara a la visibilización, colgar permanentemente las obras de estas artistas en el museo y no, como es el caso, con carácter temporal ya que un museo que se precia de tener en sus fondos trabajos de Pollock, Krasner, Rauschemberg u O´Keeffe debería tenerlos siempre a disposición del público dado que todos ellos son referentes claves de la cultura y el arte contemporáneos.