La más reciente exposición de la artista Fritzia Irízar (Culiacán, México, 1977), fue inaugurada la semana pasada en MAZ Museo de Arte de Zapopán (Jalisco) y surge de un análisis desarrollado en torno a la industrialización del azúcar y su feroz impacto en la sociedad mexicana. El azúcar era un producto que a su llegada al continente americano sólo estaba disponible para ciertas personas privilegiadas, que básicamente era considerado un lujo, y que hoy, ya sea en forma de sacarosa de caña o jarabe de maíz de alta fructosa se ha transformado en un producto omnipresente en la mesa mexicana. Irízar aborda problemas asociados a este producto como la obesidad, la toxicidad o el abuso por parte de la industria. También se muestra la incertidumbre respecto a la información disponible sobre esta situación, que muchas veces está sujeta a manipulaciones que siguen intereses personales.
Irízar ha prestado atención a los productores de azúcar de caña que ante la crisis financiera fueron nacionalizados en 2001 y luego re-privatizados este año; esta maquinaria se retrata en un vídeo musicalizado por un fagot. La artista se revela contra las estrategias corporativas que obligan al consumidor, es decir, ante las políticas que ocultan la transformación de componentes de manera engañosa. La exposición pretende ser es una reflexión sobre estado de ficción y de apariencia que promueven las industrias y aunque la artista reconoce en sí misma la falta de certezas que comparte con los demás, crea mecanismos críticos para empujarnos hacia formas más justas de pensar y vivir nuestro entorno. (Camaleón Blanco, MAZ Museo de Arte de Zapopán, Jalisco. Del 5 de junio al 6 de septiembre de 2015).


Imagen: Fritzia Irízar. Sin Título (Tótem II).