Gyula Halász, más conocido como Brassaï, se enamoró de París desde que a los 25 años –en 1924– se trasladó a vivir allí. Este amor por la ciudad fue el causante del descubrimiento por parte del húngaro de la fotografía. La noche, sus calles, los jardines, la lluvia, la luz, los barrios bajos, la cultura popular, el color de París. Toda esta esencia francesa y especial fue captada por el objetivo de Brassaï, que llegó a ser llamado El ojo de París por su amigo el escritor Henry Miller. Del mismo modo, puso el ojo en la otra cara de la capital, en la vida social, retratando óperas, ballets, a intelectuales y a artistas –con los que compartía amistad– como Dalí, Picasso, Matisse, Giacometti o escritores como Jean Genet o Henri Michaux. Otras de las expresiones artísticas en las que se fijó Brassaï fue en los dibujos y señales que había escritos en las paredes de la ciudad del Sena, hasta tal punto que el fotógrafo comenzó a seguir las huellas de estos raspados a lo largo de su carrera para dedicarles la serie Graffiti. Dicha serie se publicó en libro posteriormente y ha sido objeto de diversas exposiciones. Como la que ahora ha organizado el Centre Pompidou en la Galerie de Photographies hasta el 30 de enero de 2017, en la que además de una gran riqueza de fotografías también se pueden ver documentos para complementar la muestra que facilite la compresión.

Graffiti se produjo en un contexto en el que había máxima fascinación por el art brut (cuya traducción es arte marginal) de artistas y escritores, todos ellos del círculo de Brassaï como Queneau, Jean Dubuffet,  Jacques Prévert o el ya mencionado Picasso. Un contexto surrealista en el que estos dibujos se interpretan como la expresión del inconsciente de los ciudadanos. “Estas señales sucintas no son nada menos que el origen de la escritura; estos animales, estos monstruos, estos demonios, estos héroes, estos dioses fálicos, nada menos que elementos de la mitología”, comentó el propio Brassaï acerca de su serie. El fotógrafo trabajó en esta serie durante más de 25 años y realizó cientos de imágenes, de las que muchas no han visto la luz. Pero en esta exposición se desvelan piezas inéditas y se plantea la revisión del fondo del conjunto de la obra. En la exhibición del Pompidou, comisariada por Karolina Ziebinska-Lewandowska, se muestra cómo algunas tiradas de esta serie se reutilizaron por parte de otros artistas: para realizar collages, ilustrar antologías poéticas, para la inspiración en elementos escultóricos, etc.

(Brassaï-Graffiti, en el Centre Pompidou de París. Del 9 de noviembre al 30 de enero de 2017)