El nombre es Renzo Piano. El será el arquitecto del centro de arte que culminará el trabajo realizado por la Fundación Botín a través de veinte años de apoyo a la creación y al desarrollo. Un trabajo que desde Santander ha irradiado en el mundo entero. Es por eso que junto con el anuncio de este nuevo edificio -que costará 74 millones de euros y se inaugurará en junio de 2014 y del que presumiblemente será director Vicente Todolí- se anunciaba la creación de una red de seguimiento de todos los becarios de la Fundación, en todas sus disciplinas, para seguir apoyando su trabajo allá donde estén. Y son sin duda las becas a la investigación, a la cultura y al desarrollo lo más destacado de esta fundación familiar que se mantiene alejada, por lo menos de momento, del trasiego característico del mundo del arte en España. El centro, cuyo proyecto ha sido modificado tanto en su estructura como en su ubicación respecto a un boceto anterior que recibió una fuerte contestación en Santander, cambiará sustancialmente la ciudad, soterrando el tráfico rodado, ampliando el parque frente a la bahía y, aunque se niegue activamente, alterando el paisaje de la zona sustancialmente. El que se presentó como Botín Art Centre será sin duda un eje imprescindible en la ciudad de Santander aunque todavía queda por ver su integración en un mapa de museos y centros en continua transformación debido a una crisis que, de momento, no parece que afecte a la Fundación Botín.