Pocos se salvan del deseo de entrar en la mente de un intelectual, genio o figura histórica, que en algún momento ha tanteado su curiosidad, admiración o desconcierto. Una posibilidad que a primeras todos coincidirán pertenece a las historias de ciencia-ficción o a los delirios de la imaginación. Sin embargo, la Hayward Gallery con la exposición Brain Activity rompe con esas suposiciones. En este caso, la mente en la que podrá adentrarse cualquier espectador es la del artista británico David Shrigley. A pesar de ser más conocido por sus animaciones y sus ilustraciones descuidadas, la Galería le ha dado libertad expositiva total para incluir obras de diversos medios y lenguajes: fotografía, publicaciones, escultura, instalación, pintura y música, entre otros. La exposición abarca más de dos décadas de obras que traducen, con ironía y cierta burla, escenas y relaciones sociales presentes en la cotidianeidad del artista. Ejemplo de su mirada divertida y curiosa es Contents of the Gap between the Refrigerator and the Cooker (1995), una colección de figuritas coloridas de plastilina, de los supuestos habitantes del mundo existente entre los muebles de cocina. Entre alguno de los temas que plantea, con un humor seco y ácido, se encuentran la muerte y lo macabro, reflejadas en obras como Gravestone (2008) y en una serie de animales disecados. También destacan las instalaciones 2 Large Eggs (2011), Insects (2007) y Black Boots (2010). El comisario encargado de “ordenar” este mundo caótico e ingenioso es Cliff Lauson, antiguo comisario adjunto del Tate Modern.