La gran pintora impresionista, Berthe Morisot, ha tenido que esperar mucho tiempo hasta que su nombre y, sobre todo, su obra han alcanzado el lugar que merecen en la historia del arte. A pesar de que Morisot participó desde los inicios en el movimiento que entonces supuso la renovación pictórica más radical de la historia, exponiendo en la mítica Primera Exposición Impresionista de 1874, su nombre ha aparecido durante mucho tiempo asociado al de su cuñado Manet como discípula, como modelo… o como representante de una pintura de la intimidad y el imaginario “femenino” (asociación de la que aún no logra desprenderse) obviándose que, además de los temas relacionados con la cotidianeidad -presente como motivo en casi todos los impresionistas como muestran los cuadros que recogen paseos en barca, toilettes, la espera del tren en St. Lazare o las clases de baile sin que en ellos salga a colación la variante de género-, Morisot se decantó por los mismos temas que sus colegas. Además de lo que tenía a su alrededor pintaba, como el resto, todo aquello que le servía para experimentar con las preocupaciones del impresionismo: la luz, la atmósfera, la materialidad, el paso del tiempo y todo lo que ayudó en la época a que se alumbrara esta nueva forma artística. Ahora el Museo Thyssen dedica una muestra individual a esta creadora que finalmente, gracias al paso del tiempo y a la revisión en los últimos años de la historia del arte tradicional, empieza a adquirir la entidad y la independencia que no alcanzó en su momento. No obstante Morisot fue de las pocas mujeres pertenecientes a la burguesía que logró desarrollar una carrera profesional independiente y bohemia lo que demuestra además de su maestría pictórica una notable dedicación y un probablemente mayor esfuerzo por no acatar las convenciones. Junto a la muestra del Thyssen, conformada por 41 piezas de la colección, de la Fondation Pierre Gianadda de Martigny y del Musée Marmottan Monet de París, este último también le dedicará una antológica en marzo. Por el momento podemos disfrutar finalmente, y por primera vez en España, del trabajo de una de las grandes pintoras impresionistas.