Beatrix Ruf acaba de ser nombrada directora del Stedelijk Museum. La alemana, que ha demostrado de sobra sus capacidades durante 13 años de trabajo en la Kunsthalle de Zurich que le han valido el respeto de todo el mundo del arte, sucederá a Ann Goldstein a los mandos de este museo dedicado al arte moderno y contemporáneo. Ruf se mudará a Ámsterdam definitivamente después del verano, pero va a comenzar de inmediato las relaciones con su nuevo equipo, compaginando durante estos meses los preparativos de su incorporación con sus últimos movimientos en el centro de exposiciones suizo.
El Stedelijk explica los motivos de su decisión destacando la acertadísima mirada de Ruf en lo que respecta a calidad y la apuesta por talentos emergentes y alejados de los centros hegemónicos, así como una programación radical e inconfundible que ha llevado a la que hasta ahora ha sido su institución a lo más alto del debate cultural, y a ella misma a figurar entre los primeros puestos de esas famosas listas de las personas más influyentes del arte contemporáneo.
Y además de apostar por nuevos nombres con acierto, también ha sabido utilizar esta gran influencia para revisar importantes figuras ignoradas u olvidadas y devolverles el lugar que se merecían, corrigiendo así a tiempo algunos de los constantes despistes de la historia del arte. Precisamente el trabajo con el pasado del arte desde lo contemporáneo ha tenido mucho peso a lo largo de su trayectoria. En sus primeras declaraciones, la recién nombrada directora se mostraba entusiasmada con la noticia, y en especial con la idea de poder trabajar entre las exposiciones históricas y las más modernas, algo que la comisaria espera poder desarrollar aún más en esta nueva fase. En este sentido, quiso alabar el museo como un espacio único en el que aprender a construir el futuro y habitar el presente desde la tradición. Habrá que esperar al 1 de noviembre para poder ver todo lo que nos tiene preparado.