Como una celebración paralela del centenario de El Bosco, en Basilea se vuelve a celebrar ART Basel. La feria. Sin duda la más importante dedicada al arte moderno y contemporáneo. Todo lo que se diga de esta feria ya es simplemente una repetición. Art Basel es sin duda el más impresionante museo de arte contemporáneo. Nada ni nadie se puede comparar con ella. Es un desbordamiento de lujuria artística, mezcla del desván del rey Midas y del gabinete secreto de un coleccionista alemán de entreguerras. Una fuente de placer y el reducto de la avaricia y del mal gusto. El mercado en estado puro y el arte en estado bruto y poderoso como una fiera salvaje. Tal vez una feria salvaje.

Poco importa que este año vayan un puñado de galerías españolas, que sustituyen a otras que fueron hace años y que ya no van, incluso muchas ya cerraron (Soledad Lorenzo, Aele, Tomas March, Fúcares…) otras mantienen el pabellón del pequeño velero del arte español como Helga de Alvear, Juana de Aizpuru, Elvira González, ProjecteSD, Maisterra Valbuena, Spaivisor y la Poligrafa, en sus stands, artistas españoles y extranjeros intentaran mantener las posiciones para que el año próximo no haya bajas en una batalla que tarde o temprano deja bajas en el campo de batalla. Una trabajo de once meses que se culmina en una semana corta, eso es ART BASEL, pero es también el gran mercado del arte, donde una vez al año todos los que dicen algo y muchísimos que no pintan nada se reúnen en una pequeña ciudad que por los azares de la vida y del dinero se ha convertido en el gran agujero negro del mercado artístico. Todo lo bueno está colgado en unas paredes que el pasado año (según la aseguradora AXA) soportaron el peso de más de 2.700 millones de euros en obras de arte. Cuando hace 46 años la feria estaba dando sus primeros pasos de la mano del hoy ya mítico Beyeler, galerista, coleccionista, creador de la feria y recordado ya para siempre por su exquisita Fundación, también situada en Basilea, pocos podían haber creído en lo que hoy significa la feria. Sólo 286 galerías de todo el mundo son admitidas, más de 800 solicitudes, que dejan ya un apetitoso aperitivo económico sólo porque se acepte su solicitud (hace unos años eran 600 euros por solicitud), aún sabiendo que la gran mayoría nunca podrá entrar en la feria más que como visitante. Habrá que esperar a que pasen estos cuatro días, que pasan rápidos como un suspiro, para saber la pieza más cara, las joyas y los escándalos, si fue Brad Pitt o que coleccionistas tenían que desviar sus aviones particulares a Ginebra porque ya no había sitio en el aeropuerto de Molouse/Basel. Detalles artísticos o sociales que vienen a reafirmar cada año que esta es la feria y los demás hacen lo que pueden.

La fuerza la siguen teniendo un puñado de galerías que son las que cortan la tela, americanas, suizas, alguna alemana y alguna inglesa. No importan los nombres. Poco más. Galerías que son ya cadenas de salas por todo el mundo, viajando a donde vive el dinero. De arte también podríamos hablar: aquí está todo, la locura para un aficionado, la mejor escuela de arte. Una feria a la que hay que ir al menos una vez en la vida. Una feria que poco a poco desborda la ciudad que intenta acompañar el ritmo a base de inauguraciones, eventos, exposiciones de todo tipo, que se pone sus mejores galas en una cita anual que representa dinero para todos, desde los grandes bancos hasta los pequeños cafés de la ciudad. Sólo 286 galerías pero miles de personas que no encuentran donde dormir en kilómetros a la redonda y comen, beben, bailan, y compran. Quién dude de la fuerza económica del arte, sólo tiene que ir a Basilea esta semana y lo entenderá casi todo, y cambiara radicalmente de opinión.

Pero con este exceso de arte, de público y de dinero, la feria crece como una planta que acaba por romper el techo del invernadero y crecer y crecer más allá de la lógica. Las secciones cambiantes de la feria para abrir paso a más galerías, el Unlimited, que fue un éxito desde su primera edición, como no podía ser de otra manera. Allí tienen cabida esas piezas gigantes, esas series de obras imposible de mostrar en un stand de 80 ó 100 metros , porque los stands de Basel no son muy grandes, sólo hay dos formatos, con suerte tres, para todas las galerías, lo que importa es el lugar, y desde luego, como se monte la obra. No es una feria ostentosa, es una feria rica. Son dos cosas radicalmente diferentes. Unlimited lo demuestra: piezas sin límites, ni de tamaño ni de precio. Lo único limitado son los que pueden comprar. Este año son 88 piezas de gran, enorme formato, que abraca seis décadas de arte contemporáneo.

Este año hay nuevos intentos de ampliación, uno de ellos es Parcours.

Como una oferta nueva este año se celebra Parcours: 19 obras site –specific instaladas alrededor de Münsterhügel, el corazón de la ciudad vieja de Basilea, alrededor de la catedral de la ciudad, cerca de la zona historia cercana al Rhin, donde se reúnen los hoteles y restaurantes más lujosos de la ciudad. Parcours se celebra este año por primera vez y su comisario es Samuel Leuenberger, Director y Curador de SALTS en Birsfelden, Suiza, que reúne obras de artista de reconocido prestigio internacional y de jóvenes artistas emergentes: Trisha Baga, Daniel Gustav Cramer, Andrew Dadson, Michael Dean, Jim Dine, Sam Durant, Alberto Garutti, Alfredo Jaar, Hans Josephsohn, Ilya and Emilia Kabakov, Eva Koťátková, Allan McCollum, Iván Navarro, Virginia Overton, Tabor Robak, Tracey Rose, Bernar Venet, Michael Wang y Lawrence Weiner. La calidad e importancia de los artistas y el despliegue casi faraónico de algunos proyectos hacen que este nuevo evento sea una especie de Unlimited comisariado y al aire libre, sin poder desprenderse del aire de mercado de lujo que impregna todo lo que sucede durante estos días en la capital suiza. Abierto al público desde el lunes 13, en esta primera edición se centra especialmente en la presencia de lo humano y de lo figurativo, relacionando el cuerpo y la presencia humana con conceptos como individualidad e identidad. El evento culminará la noche del sábado con diferentes performances y puestas en escenas de diversos artistas. Han colaborado con la realización de este evento instituciones públicas como la Kunsthalle Basel el Institut Kunst, HGK FHNW, y ha sido patrocinado por Raw Material Company de Dakar.

Ademas de Unlimited, Parcours y todas las secciones de la feria, hay que destacar la proliferación de ferias alrededor de Art basel, asi mucha de las galerías que afirman haber estado en Basilea nunca estuvieron en Art Basel, sino en PhotoBasel, Volta, List…y toda una pléyade de intentos más o menos (algunos ya muy) estables que han nacido, crecido y multiplicado al olor del dinero. Porque como en las películas del oeste, con las monedas que caen al subsuelo, entre las tablas de madera del piso, pueden sobrevivir centenares de galeristas, de artistas, de feria, todo un sector del arte actual que, tal vez, nunca lleguen a entrar en Art Basel, pero que lo seguirán intentando el año próximo, y acudiendo a otras ferias colaterales, vendiendo, comiendo, durmiendo, en un pequeño rincón del Jardín de las delicias.

(Art Basel, Basilea, Suiza, desde el 16 al 19 de junio del 2016)