La Fundación Beyeler de Basilea ha inaugurado durante el pasado fin de semana una exposición retrospectiva del tan aclamado como polémico artista norteamericano Jeff Koons (York, Pennsylvania, 1955). La muestra, la más grande celebrada hasta la fecha en Suiza sobre el autor, permanecerá abierta al público hasta el 2 de septiembre, y reunirá tres de sus grandes series: The New (1980-87), Banality (1988) y Celebration (en proceso desde 1994). Con ellas, el artista pretende resumir una trayectoria creativa que comenzó en plena postmodernidad asombrando al mundo con aquellas aspiradoras y pulidoras de suelos de la marca Hoover encapsuladas e iluminadas por neones (The New), y que más tarde evolucionó hacia el estudio escultórico de un sinfín de motivos triviales procedentes tanto del renacimiento y el barroco como de la imaginería popular contemporánea, tratados siempre con una especie de regusto kitsch que a nadie dejaba indiferente (Banality, 1988). Por último, su serie más reciente, Celebration, tal vez la más conocida al tiempo que la menos interesante, está compuesta de 20 esculturas de acero inoxidable pulido de diferentes colores y diversas pinturas que convierten en iconos llamativos a diversos motivos típicos de los cumpleaños infantiles. La exposición de Beyeler mostrará diez piezas de esta serie y se completará con la instalación temporal, en el impresionante parque que rodea la Fundación, de la escultura Split Rocker (2000/2012), una gigantesca arquitectura floral al estilo del famoso Puppy del Guggenheim de Bilbao que representa una enorme cabeza compuesta de media testuz de pony y media de dinosaurio.

Imagen: Jeff Koons. Hanging Heart (Gold/Magenta), 1994–2006.