Nunca un color dijo tanto como el Azul Prusia, un color que, de alguna manera, atraviesa la historia alemana. Ahora, el artista mexicano Yishai Jusidman expone en el MUAC una serie de obras que gira en torno al uso de este color y a algunos hechos históricos en el que el Azul Prusia ha estado muy presente. El Azul Prusia fue uno de los primeros pigmentos en incorporarse a la pintura europea, fue descubierto en Berlín de manera accidental por el químico Heinrich Diesbach. Esta tonalidad de color y sus distintos componentes químicos están ligados a distintos momentos de la historia alemana; en los siglos XVIII y XIX, este pigmento daba color a los uniformes militares del ejercito prusiano, entre otros a los soldados que lucharon frente a Napoleón. Otro de esos momentos en los que el Azul Prusiano está presente es en el caso de los exterminios judíos y los campos de concentración. El Zyklon B, esa sustancia que se usó en las cámaras de gas, no era sino un compuesto ligado a los componentes básicos del Azul Prusiano. A día de hoy, en campos de concentración como Majdanek y Stutthof aún pueden verse las manchas del color en sus paredes.

En esta exposición se establecen las relaciones y las tensiones entre el color y la historia, la percepción y la materialidad, imagen y pintura que la obra de Yishai Jusidman trata a través del tema de la shoah. El artista revisa las fotografías de los campos de concentración para pintarlas de Azul Prusia, un compendio de documentos históricos y auto crítica, una indagación a la memoria visual del Holocausto y la cuestión de si un color, el color, va ligado a la más oscura memoria histórica de Europa.

(Azul Prusia, Yishai Jusidman en el MUAC, México D.C. Desde el 27 de agosto hasta el 12 de febrero de 2017)