En nuestro ir y venir cotidiano es frecuente que un vídeo llene algunos de los minutos de nuestra jornada. La gran parte de ellos intenta vendernos algo, sea una lavadora, un coche. You-tube ha entrado de lleno en nuestra vida. Algunos de ellos son más o menos atractivos y están mejor o peor hechos, pero al fin y al cabo todos son vídeos… Aún a riesgo de que esta constatación sea considerada una simpleza, nos puede ayudar a verificar que el vídeo es el lenguaje de la contemporaneidad al que más estamos acostumbrados. Prácticamente todos los públicos. Toda esta aceptación continúa cuando nos adentramos en el submundo del arte, más en concreto en el del contemporáneo, en el que no hay exposición que se precie que no cuente con al menos un vídeo y donde ser videoartista parece estar al orden del día. Sin embargo toda esta aceptación no obtiene una respuesta tan positiva en el ámbito mercado del arte, donde la presencia del vídeo como mercancía artística no es algo tan “normal” como cabría esperarse.


En el informe sobre las tendencias del mercado del arte que realizan anualmente en ArtPrice, en el 2009, la disciplina “vídeo” no aparece. Solo pintura, estampa, foto… y “otros”, categoría la cual supone un 1,53% de todas las ventas realizadas durante ese año. Admitiendo pues que en ella pudiese estar incluido también el vídeo, es su ubicación en este pequeñísimo trocito del pastel tan elásticamente denominado, lo que nos da una pista clara del pequeño volumen de ventas que genera el vídeo. Si además comparamos tan exigua cifra con el 44,41% de lotes de pintura vendidos, el 18% de estampa, o el 4,16% de foto, la categoría “otros” (sinónimo de vídeo) resulta realmente pobre. O mejor, cuanto menos, inesperada.


Sin embargo, no debemos olvidarnos que estas cifras corresponden a las ventas públicas, es decir, a las subastas. En las galerías es diferente. Emilio Álvarez de la Galería dels Àngels en Barcelona, y uno de los directores de la feria LOOP, que se celebra en esta ciudad durante este mes de mayo, nos asegura: “en nuestra galería el vídeo representa al menos un 30% de las ventas. El perfil de nuestro coleccionista es un perfil que crece con el proyecto de la galería y compra lo que desarrolla el proyecto. No hay que olvidar que el vídeo forma parte de nuestra vida cotidiana y los artistas responden mayoritariamente a sus impulsos cotidianos y los profesionales recogemos su esfuerzo. El vídeo no es ni una moda ni una curiosidad de gabinete, es uno de los medios que institucionalizaron las democracias a través de sus contenidos. La relación entre medios tecnológicos y progreso social es indiscutible. Por lo tanto, las ventas de obras en formato vídeo suben, es lo natural”. (…)


Imagen: Jeannette Ehlers. Black magic at the White House, 2009. Cortesía Rohde Contemporary, Copenhague

Publicado en EXIT Express #52, Mayo de 2010, pp.64-67.