La editorial Acantilado acaba de publicar el ensayo Artistas sin obra: “I would I prefer not to” de Jean-Yves Jouannais, un libro que desde su aparición en 1997 ha servido para replantear el proceso de creación así como el de confección de la(s) historia(s) del arte y de la literatura. Su autor propone un recorrido a través de trayectorias que permanecen ocultas, de gestos, pensamientos e ideas también desapercibidas que conforman un extraño corpus de obras; se trata de dedicarle una mirada a todo aquello que se nos suele escapar -porque no se presenta entre las cuatro esquinas de una página o de un lienzo, porque no cabe en el museo ni en la biblioteca.

La preguntas inevitables de por qué y quién decide lo que cabe y lo que no en la memoria cultural colectiva demandan una respuesta que necesariamente pasa por contar otra historia, y no a golpe de firmas y de objetos, sino contando otras vidas. El libro de Jouannais está plagado de vidas como estas: la del “experto en cháchara” Armand Robin, escuchador de radio y poeta mental; la de Borges, entregada a la filantrópica empresa de escribir obras imprescindibles para que no tengan que escribirlas otros y así ahorrar espacio en las estanterías; la del paseante André Cadere y la de su bastón… Sin obras, las vidas se convierten en arte, en un ejercicio de “ascetismo crítico”, como lo denomina el autor del ensayo, que es una forma de oposición.

La oposición al modelo burgués de producción artística pasa por reinventar sus ritmos, sus tiempos, incluso por la no-producción. No hacer es un acto violento contra el sistema –un gesto disidente. En los márgenes de las de mercancías se encuentran Bouvard y Pécuchet, Pierre Menard, o Bartleby, copiando a los demás, desviando su actividad hacia un posicionamiento, un comportamiento. Jouannais recupera la idea de una “gramática corporal” de Marcel Mauss, y la piensa en torno a estas vidas de hacer poco o nada, que trascienden una crítica al objeto y posibilitan un nuevo lugar social para el artista: ni productor, ni vendedor.

El libro reformula así la Modernidad entera con figuras como los dandys, los shandys, los idiotas, fumistes, ironistas y extravagantes que cuestionan el propio sistema del arte y nuestra manera de enfrentarnos a los objetos artísticos… ¿qué pasa cuando la obra no tiene artista? ¿Y cuando el artista no tiene obra?