Un premio siempre es el reconocimiento a un trabajo, pero además es mucho más que eso, es también una compensación económica que siempre ayuda a seguir trabajando y produciendo. El ars viva Prize, que lleva celebrándose desde 1953, premia precisamente el rigor del trabajo de aquellos artistas que vivas y trabajen en Alemania. Nombres tan reconocidos como Marina Abramovic & Ulay, Rosemarie Trockel, Candida Höfer, o Thomas Struth han pasado por aquí. Este año se han presentado en el Hamburger Kunsthalle a los premiados de esta edición: Aleksandra Domanovic (Serbia, 1981), Yngve Holen (Alemania, 1982) y James Richards (Cardiff, Gales, 1983). Un premio de 5.000 euros a cada uno de los seleccionados, además de una serie de exposiciones, un catálogo bilingüe y una edición de artista limitada. Domanovic, cuyo trabajo está cercano a supuestos tecnológicos en videoarte y escultura, investiga la formación identitaria de Yugoslavia; por su parte, Holen reflexiona sobre la experiencia compleja del día a día y de nuestra vida diaria en un mundo cambiante; finalmente, Richards utiliza collages fílmicos con clips que él mismo realiza y los mezcla con otros originales de archivo.


Imagen: Aleksandra Domanovic. Little Sister II, 2014.

Un premio siempre es el reconocimiento a un trabajo, pero además es mucho más que eso, es también una compensación económica que siempre ayuda a seguir trabajando y produciendo. El ars viva Prize, que lleva celebrándose desde 1953, premia precisamente el rigor del trabajo de aquellos artistas que vivas y trabajen en Alemania. Nombres tan reconocidos como Marina Abramovic & Ulay, Rosemarie Trockel, Candida Höfer, o Thomas Struth han pasado por aquí. Este año se han presentado en el Hamburger Kunsthalle

Imagen: Aleksandra Domanovic. Little Sister II, 2014.