Un año más llega la cita que cierra el curso, la temporada artística, por mucho que algunos quieran alargar durante el verano la actividad con ofertas que suenan más a tour operators que a propuestas profesionales. ART BASEL cumple 45 años, y a pesar de haberse expandido en Miami y en Hong Kong su verdadera expansión siempre ha sido en profundidad, especialmente en la exageración artística y comercial que supone el Unlimited, literalmente “sin límites”, ni de tamaño ni de precio, que es la guinda de un pastel que puede llegar a empachar a cualquiera. La feria consigue que cada año una aburrida ciudad suiza se convierta en el epicentro del arte actual, que corran por sus calles más millones de euros que en cualquiera de las subastas que se realizan en el mundo. Que miles de aficionados disfruten con las obras que se exponen durante apenas unos días, inalcanzables para la mayoría, incluso para la mayoría de los museos, incluso para la mayoría de los coleccionistas. Porque Suiza define el nivel y ciertamente ART BASEL es la más selecta, la más sofisticada y la más exigente feria de arte del mundo. Dicho esto y reconociendo su calidad, repitiendo que es la meca del mercado y que cualquier galería que no esté en Art Basel es consciente de que no está entre las más importantes del mundo, habría que hablar de otras cosas, más que nada para no publicar el mismo texto de todos los años (que si el arte chino, que si Brad Pitt y Lady Foster acuden en sus aviones privados – que el aeropuerto de Mulhouse se queda pequeño para tanto jet privado – que unos compran y otros pasean, que si las exposiciones paralelas…).
En ART BASEL todo es “unlimited”, desde el catalogo que te envían con la tarjeta vip, editado con un lujo asiático, hasta el catálogo de la feria y el específico del Unlimited, cuya impresión bastaría para reflotar a más de una imprenta española, la variedad de tarjetas vip, la elegancia de su sala VIP, en fin, que todo es epatante. También hay que hablar de la lista interminable de galerías que nunca son admitidas y que reservan esa remota posibilidad pagando a fondo perdido una reserva de 600 euros… que cada año pasa a engrosar las arcas del lujo de los otros. Porque ART BASEL parece la vida de los otros, la feria de los otros… de esos países, de esas personas que viven al margen de las crisis e incluso de las vergüenzas y hasta del ridículo. Los que hemos sido fieles a la feria durante años, y hemos estado presentes cada año, todos los meses de junio durante más de 30 años hemos sido testigos también de la transformación de un sector que se asentaba sobre la excelencia y la cultura, y por supuesto el dinero, a otro que se asienta sobre el dinero, el exceso y algunas veces sobre algo cercano a la cultura. Porque digámoslo de una vez: ART BASEL es sobre todas las cosas, una muestra excelente de un mercado sano. Hemos pasado de una feria de especialistas a una reunión de grupies, de una cita en la que todos tenían nombre y apellido a un totum revolutum en el que tiene más importancia la presencia de un actor de Hollywood que la de un director de museo, un artista decano…. Vamos, que se parece más a un reality show que a la edición 25 de la misma feria de Basilea. Por lo demás, todo bien gracias. Una vez más la elite de las galerías del mundo, 285 de 34 países para ser más exactos, ofrecen sus mejores productos de arte moderno y contemporáneo. Entre ellas siete españolas: Juana de Aizpuru, Helga de Alvear, Elvira González, Joan Prats y Projects D; en la sección Feature: Parra y Romero, y en la de ediciones: La Polígrafa. De América Latina dentro del programa general, siete son brasileñas: seis de Sao Paulo -Luciana Brito, Casa Triângulo, Fortes Vilaça, Millán, Luisa Strina y Vermelho- y una de Río de Janeiro: A Gentil Carioca. De Argentina participan Ruth Benzacar y Jorge Mara-La Ruche, de México kurimanzutto y OMR, y de Uruguay, Galería Sur. En la sección Art Nova cuatro galerías brasileñas: Leme, Marília Razuk y Nara Roesler, de Sao Paulo, y la carioca Laura Marsiaj; y una mexicana, Proyectos Monclova. En Art Positions las brasileñas: Baró Galería y Mendes Wood, Silvia Cintra Galeria de Arte + Box 4 y Anita Schwartz. De Colombia: Casas Riegner, de Bogotá; Labor, de México; y Lucía de la Puente, de Lima (Perú). En las sección Art Kabinett, estarán Raquel Arnaud de Brasil y Faría+Fábregas de Caracas. Una presencia mayor que en los últimos años. Un año más ART BASEL supone la última cita para el lujo y el mercado más elevado, este año sin Bienal de Venecia ni Documenta… sólo para los que no tienen miedo a la crisis ni a la recesión. Es lo que tiene Suiza.
(Art Basel del 19 al 22 de junio).

Imagen: Art Basel, 2013