Ya ha empezado una de las citas mercantiles imprescindibles para el mercado del arte, The Armory Show. Una feria para la que todas las previsiones parecen buenas dado que la galería David Zwirner ha vendido todo lo que tenía en el stand a los treinta minutos de abrir, una serie de tres pósters de Michael Riedel valorados en 50.000 dólares cada uno. Aun cuando The Armory coincide con otras ferias como ADAA, esto no parece ser una contrapartida sino más bien lo contrario -una forma de incentivar y mostrar una mayor oferta- pues la misma galería también ha hecho pleno allí y ha vendido la serie de Suzan Frecon que exhibían. Si todas las galerías tienen el mismo éxito, Armory conseguirá cumplir con su objetivo de este año: reactivar su imagen y ser un digno competidor para la gran amenaza británica, Frieze, que abrirá sus puertas en mayo dispuesta a hacerse con el mercado americano. Por el momento las perspectivas son buenas y la asistencia de público elevada.