Un año más da comienzo la gran cita del arte español.
Lo hace con muchos interrogantes y con perspectivas poco optimistas que ponen en entredicho ese estatus de gran acontecimiento que durante décadas ha ostentado esta feria de arte contemporáneo.

La crisis económica, que de sobra es conocido cómo se ha llevado por delante a galerías, museos, centros de arte, revistas, librerías y otros miembros del sector; la falta de visibilidad en el extranjero (y por tanto de opciones de compra y venta), o la polémica por los elevados precios de los stands de las galerías catalanas, son algunos de los muchos motivos que amenazan a una feria de la que se sospecha que “ya no es lo que era”.

Pero, a pesar de los malos augurios, ARCOMadrid no se rinde y la tradición, o la costumbre, nos dicen que probablemente logrará salir victoriosa una edición más ya que, a pesar de todo, las otras ferias todavía no consiguen hacerle sombra ni en expectación, ni en cifras (aunque JUSTMAD y ArtMadrid persisten en el intento y continúan ampliando la oferta ferial y la demanda de nuevos públicos) y, de cara al exterior, ARCO continúa siendo una fuente anual de obras “controvertidas”, “afterpartys” y, cómo no, la última gran esperanza para remontar una temporada aciaga.

Habrá que esperar a que pase la feria para sacar conclusiones, mejores o peores, pero por el momento ARCOMadrid permanecerá abierto del 13 al 17 de febrero. En esta trigésimo segunda edición ARCO contará con 201 galerías de las cuales, 166 son extranjeras y, de ellas, diez son turcas dado que Turquía es el país invitado en esta edición. Durante estos días más de dos mil artistas estarán representados en las distintas secciones y eventos de la feria que, entre otras novedades, incluye la posibilidad de acceder y comprar online algunas de las obras de las galerías participantes.

De este modo puede que ARCOMadrid ya no sea la gran cita del arte español pero, aún con todo, para muchos profesionales del sector sigue siendo imprescindible estar allí.